🖋️Seamos luz en la oscuridad
México vive una realidad oscura, desalmada. Tú puedes ser la luz que ilumine la oscuridad. Eres esperanza de un mundo en paz.
Vivimos en un tiempo de extrañas contradicciones. Por un lado, extraordinarios avances tecnológicos, que nos dan acceso inmediato a un sinfín de información y, encontraremos discursos constantes sobre derechos y libertades. Pero también observas heridas profundas: violencia persistente, desprecio por la vida humana desde la concepción; agresiones contra la fe a través de “supuesto arte”, el asesinato de sacerdotes y agresiones a templos. La trata y explotación de menores así como redes criminales que lucran con el cuerpo de niñas y niños. En el México del siglo XXI, la sensación de oscuridad no es una metáfora es una experiencia cotidiana.
La violencia en México
La violencia en México sigue siendo uno de los principales desafíos nacionales, vinculada al crimen organizado, la impunidad y la debilidad institucional.
Homicidios
México ha mantenido niveles elevados de homicidios durante más de una década.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 se registraron 33,241 homicidios, con una tasa de 25.6 por cada 100,000 habitantes. Desde 2018, los homicidios anuales han superado consistentemente los 30,000 casos.
Crimen organizado
Gran parte de la violencia está asociada a disputas entre grupos criminales por el control territorial y rutas de narcotráfico. Estados como Guanajuato, Baja California, Michoacán y Zacatecas concentran tasas superiores al promedio nacional. Organizaciones como Human Rights Watch han documentado la relación entre violencia, impunidad y debilidad del sistema de justicia. Además, el tráfico ilegal de armas —principalmente desde Estados Unidos— sigue alimentando el conflicto.
Desapariciones
El fenómeno de las desapariciones se ha agravado en la última década. Datos oficiales indican que México supera las 130,000 personas desaparecidas, una cifra que refleja tanto la acción del crimen organizado como fallas estructurales en investigación y búsqueda.
Las madres buscadoras, son principalmente mujeres que han perdido a un ser querido —generalmente un hijo o hija— debido a desaparición forzada o desaparición en contexto de violencia. Ante la falta de resultados y respuestas institucionales, estas madres han tomado la iniciativa de organizar búsquedas propias, recorriendo montes, carreteras y terrenos en busca de restos, pistas o fosas clandestinas que las autoridades no han investigado o han omitido.
Estos colectivos, presentes en al menos 26 de los 32 estados del país, han surgido como respuesta ciudadana frente al abandono institucional.
Conclusión
Ante la violencia que vive México —homicidios, desapariciones y crimen organizado— es natural sentir indignación, miedo o cansancio. Pero en medio de esta realidad no podemos perder la fe ni la esperanza.
Más que solo describir el problema, la clave está en cómo respondemos. Ser “luz y sal” significa acompañar a las víctimas, proteger a los más vulnerables, exigir justicia sin odio y defender siempre la dignidad humana.
La violencia no es inevitable. Puede enfrentarse con instituciones sólidas, participación ciudadana y una cultura que valore cada vida. México necesita personas que no se resignen al miedo y que trabajen, desde lo cotidiano, por reconstruir la paz. Hemos sido llamados a ser luz y sal, abramos nuestro corazón y nuestra confianza a esta gran misión.
Ustedes son la sal de la tierra. Ustedes son la luz del mundo.
Mateo 5, 13 y14)




